La adolescencia es una etapa del desarrollo humano, en la que el SER empieza a pensarse PARA SI MISMO y PARA OTORO bajo parámetros propios como principio de autonomía; para ello requiere aprender a reflexionar con fundamentos firmes encontrando sentido a sus vidas, desarrollando razonamiento crítico necesario para aprender a elegir conscientemente, y con lógica estratégica, esta última necesaria para construir la noción de proyecto. En esta travesía el adolescente necesita instrumentos para hacerlo, esto es, aprender a pensar y a pensarse, y es justamente en este fundamento en donde la filosofía juega un papel pertinente durante este proceso; dicho sea de paso, es en esta etapa en la que las funciones corticales superiores del cerebro de un individuo maduren plenamente, sus funciones depositadas en sus lóbulos frontales tienen que ver con el discernimiento, pensamiento ético y capacidades ejecutiva de orientación del pensamiento y la conducta, no es exagerado decir que los cerebros necesitan, además de relaciones con adultos significativos respetuosos, inteligentes y sensibles, de la filosofía para madurar y estructurarse.
Si constatamos la cantidad epidémica de jóvenes y adolescentes en México y varios regiones de América Latina, que padecen algún trastorno mental como la depresión, o incursionan en adicciones al alcohol u otras sustancias, o están en el trance de serlo, nos vamos a encontrar en los orígenes de todo con adolescentes solos, que tienen serias carencias en su sentido de vida, deficiencias en su pensamiento crítico y pobre lógica para construir proyectos de vida saludables y proactivos socialmente. No creo exagerar cuando digo que eliminar la filosofía de la educación se asemeja un crimen, por que mata una de las la posibilidades privilegiadas de pensarse para cientos de miles de jóvenes; luego entonces como deseamos que México salga de sus endémicas crisis económica y de violencia social que se está arraigando tan peligrosamente en nuestro país.
La adolescencia es una etapa del desarrollo humano, en la que el SER empieza a pensarse PARA SI MISMO y PARA OTORO bajo parámetros propios como principio de autonomía; para ello requiere aprender a reflexionar con fundamentos firmes encontrando sentido a sus vidas, desarrollando razonamiento crítico necesario para aprender a elegir conscientemente, y con lógica estratégica, esta última necesaria para construir la noción de proyecto. En esta travesía el adolescente necesita instrumentos para hacerlo, esto es, aprender a pensar y a pensarse, y es justamente en este fundamento en donde la filosofía juega un papel pertinente durante este proceso; dicho sea de paso, es en esta etapa en la que las funciones corticales superiores del cerebro de un individuo maduren plenamente, sus funciones depositadas en sus lóbulos frontales tienen que ver con el discernimiento, pensamiento ético y capacidades ejecutiva de orientación del pensamiento y la conducta, no es exagerado decir que los cerebros necesitan, además de relaciones con adultos significativos respetuosos, inteligentes y sensibles, de la filosofía para madurar y estructurarse.
Si constatamos la cantidad epidémica de jóvenes y adolescentes en México y varios regiones de América Latina, que padecen algún trastorno mental como la depresión, o incursionan en adicciones al alcohol u otras sustancias, o están en el trance de serlo, nos vamos a encontrar en los orígenes de todo con adolescentes solos, que tienen serias carencias en su sentido de vida, deficiencias en su pensamiento crítico y pobre lógica para construir proyectos de vida saludables y proactivos socialmente. No creo exagerar cuando digo que eliminar la filosofía de la educación se asemeja un crimen, por que mata una de las la posibilidades privilegiadas de pensarse para cientos de miles de jóvenes; luego entonces como deseamos que México salga de sus endémicas crisis económica y de violencia social que se está arraigando tan peligrosamente en nuestro país.